Equipando La Mente

Cuando La Fe No Funciona

Sad man in a empty room
Hay ocasiones en las que parece que la fe que tenemos es más pequeña que el grano de mostaza. Oramos, pedimos, suplicamos, esperamos; y no recibimos.
¿Será que nuestra fe no es lo suficientemente grande para lograr que Dios conteste nuestras peticiones?
La Biblia presenta un caso en el que Dios no honró la fe de su siervo. El apóstol Pablo le pidió a Dios que le quitara el aguijón que lo mortificaba (2Co. 12.7-9). Independientemente de lo que fuese ese aguijón, Dios no le contestó la petición a Pablo, sino que lo consoló, ofreciéndole su gracia.

¿Por qué Dios contesta unas peticiones y otras no?
Realmente no lo sabemos, ya que el conocimiento que tenemos de Él es limitado; solamente conocemos en parte (1 Co. 13.9). Y aunque tenemos la mente de Cristo (1Co. 2.16), y el Espíritu Santo nos ayuda (Ro. 8.26), de modo que podamos entender cómo Dios piensa, esta revelación es limitada —hasta cierto punto— por causa de nuestra humanidad caída e imperfecta. Pero llegará un día en el que, lo que es en parte acabará; entonces conoceremos plenamente (1Co. 13.10).

Mientras tanto, ¿qué haremos si no recibimos la respuesta de nuestras peticiones, si nuestra fe no es honrada por Dios?
Un punto importante que tenemos que aprender y entender es que nuestra fe, a pesar de que proviene de Dios, no es soberana. Dios es el Único Soberano, y, no obstante ser el Autor y el dador de la fe que tenemos, como Autor, puede responder a nuestra fe como Él desee. En ocasiones, puede darnos lo que pedimos; en otras no.

¿Por qué lo hace así?
Entre las especulaciones que se conciben se dice que Él sabe lo que nos conviene o no, y da de acuerdo a nuestro bienestar. Esto puede ser cierto, pero, ciertamente, la verdadera razón la conoce Dios. Y nosotros, como siervos de Él, simplemente tenemos que sujetarnos a Él, y aceptar Su soberana voluntad. Al fin y al cabo, Él será, en algunos casos, el responsable de los resultados, por habernos negado o por habernos concedido lo que pedimos. Pero en otras ocasiones, lo seremos nosotros, por nuestra falta de fe; o por insistirle a Dios por algo que, en vez de bien, nos puede hacer daño. Ya que a veces (esto también lo tenemos que saber), a pesar de que no nos conviene, Dios lo puede otorgar para probar —y también demostrar— que estábamos equivocados. Lo malo de esto último es, y como ya lo mencioné, seremos nosotros los que pagaremos las consecuencias.

Regresando a la pregunta ¿qué haremos…?
La respuesta, sencillamente, es que creamos en Él; creámosle a Él; sin importar si recibimos o no lo que pedimos y esperamos. Al fin de cuentas, el Dios en quien creemos y al que le pedimos es Soberano.

mayo 1, 2013 - Posted by | Fe

1 comentario »

  1. Que Bendition es este comentario de la Fe!

    Comentario por Jonathan | mayo 2, 2013 | Responder


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