Equipando La Mente

¿Puede Un Cristiano Morir Antes De Tiempo?

 

Lápida

Es obvio que una persona que vive un estilo de vida desordenada puede acortar sus años de vida. El individuo que incurre en el uso habitual y excesivo de drogas y alcohol es un buen candidato para morir antes de tiempo. Los mismos fabricantes de cigarrillos advierten al consumidor que fumar puede causar cáncer. Esto implica que quienes no fuman, no sólo pueden vivir más saludables, pero también pueden vivir por más tiempo. Aun el comer indebidamente —alimentos altos en grasa animal o saturada, azúcar refinada, sodio, embutidos, etc. — pueden producir enfermedades incurables como la diabetes, enfermedades del corazón, osteoporosis, cáncer, hipertensión arterial, entre otras, que pueden terminar con la vida de quienes la padecen.

Bíblicamente, en el ámbito espiritual sucede igual. La gente de Dios puede morir antes de tiempo.

Previo a la amplificación de este tópico, quiero mencionar que los malos, o los impíos (los pecadores, los que aún no han rendido sus vidas a Jesús), también pueden morir prematuramente. Las siguientes citas bíblicas pueden  demostrar la veracidad de este asunto.

“No hagas mucho mal, ni seas insensato; ¿por qué habrás de morir antes de tu tiempo?” (Ecl. 7:17).

“¿Quieres tú seguir la senda antigua que pisaron los hombres perversos, los cuales fueron cortados antes de tiempo (…)?”(Job 22:15-16a).

“No confíe el iluso en la vanidad, porque ella será su recompensa. El será cortado antes de su tiempo (Job 15: 31-32).

Estos pasajes explican por qué los impíos pueden morir antes de tiempo: por hacer el mal. Ahora bien, no sólo los malos pueden morir antes de tiempo, también los buenos pueden morir antes de tiempo, pero por razones diferentes: por no hacer lo que Dios ordena que tienen que hacer, por hacer lo que Él dice que no tienen que hacer, por manejar incorrectamente, desaliñadamente o irreverentemente las cosas divinas, o por cometer algún pecado aberrante. Todas estas acciones se pueden resumir en una de estas palabras: desobediencia, rebelión, irreverencia, profanación.

Un ejemplo de no hacer lo que Dios dice que tenemos que hacer, es lo que dijo Jesús: “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará (…) “(Jn. 15:2). La frase “en mí” claramente indica que el Señor se está refiriendo a los que creen en Él, a sus seguidores. El Señor amplificó lo dicho en este verso en la parábola de la higuera estéril:

6 Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló.

7 Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra?

8 Él entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone.

9 Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después. (Lc. 13: 6-9).

A veces Dios quita —o corta: término bíblico para referirse a matar o quitar la vida [véase Lv. 17:14; 22: 3; Ez. 14: 7-8]—de la tierra al cristiano que no lleva fruto para Él, más bien, y como dice el verso siete, “inutiliza también la tierra” (sirve de mala influencia a los demás dándoles mal ejemplo, además de agotar los recursos que otros pueden aprovechar); tampoco cumple el propósito para el que Dios lo llamó, y como dice Santiago 4.17: “al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.” Y la paga del pecado [para el redimido] puede ser muerte física.

El Pecado De Muerte: Qué Es, Y Quiénes Lo Cometen.

Otras veces Dios quita la vida al cristiano que hace algo que ofende tanto a Dios, o que tiene una conducta que sirve de tropiezo a la iglesia, que Él prefiere abreviar la vida a esa persona; decide que no merece estar más tiempo en la tierra. Esto es a lo que parece referirse Juan, y a lo que él llama pecado de muerte. Un pecado que quien lo comete provoca que Dios le aplique la muerte como disciplina drástica. Dios le perdona el pecado, pero no le permite vivir más sobre la tierra. Un hecho trágico, ya que esa persona, de no haber asumido esa conducta, hubiera vivido más tiempo, teniendo otras oportunidades de servir a Dios, de llevar más fruto, y de, al final, alcanzar mayor recompensa. El cristiano que muere antes de tiempo, independientemente de la causa por la que esto suceda, pierde el privilegio y la oportunidad de recibir mayor galardón en el día del tribunal de Cristo, el día de las recompensas.

“Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida. Toda injusticia es pecado; pero hay pecado no de muerte” (1 Juan 5: 16-17).

Debe inferirse que el individuo que comete cualquiera de estas dos clases de pecado —el que no es de muerte y el que lo es— tiene que ser cristiano, ya que Juan se refiere a él como hermano. También debe entenderse que Juan hace alusión a muerte física como castigo inmediato por la grave ofensa cometida, y no a muerte espiritual o eterna. Esto fácilmente se puede deducir considerando lo que él mismo dice: Toda injusticia es pecado.” A lo que Pablo añade: “la paga del pecado es muerte” (Ro. 6:23). La paga del pecado del que Juan menciona no puede ser muerte espiritual ni eterna (como la que describe Pablo), ya que es bien sabido que ser cristiano no garantiza que nunca vayamos a pecar. El mismo Juan lo implica cuando dice Si alguno viere a su hermano cometer pecado (1 Jn. 5:17). Y, en otra parte, Juan también dice: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros” (1 Jn. 1: 8, 10). En el verso 9 de este mismo capítulo, Juan nos exhorta a confesar nuestros pecados, implicando, como ya él lo dijo en los versos anteriores, que los cristianos aún podemos pecar. A lo que Eclesiastés añade: “Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque (Ec. 7:20).

Si cada vez que el cristiano peca muere espiritualmente (ni mencionar morir eternamente), nunca sería salvo, puesto que son muchas las faltas que cometemos en lo que llegamos a una edad espiritual madura en la que la tendencia a pecar es conquistada; además, el sacrificio de Cristo sería en vano, ya que la Biblia dice que Él murió una sola vez por el pecado.

“Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos (…) para salvar a los que le esperan” (He. 9:28).

“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, (…) para llevarnos a Dios” (1 P. 3:18).

¿Has pensado alguna vez en el hecho de que Cristo murió una sola vez (de una vez por todas) por todos nuestros pecados cuando tú y yo aún no habíamos nacido? El poder de Su sacrificio no solo borra los pecados del pasado, sino que Su sangre tiene poder para limpiar los pecados del futuro —las faltas que mañana tal vez tú y yo podamos cometer. Los pecados que cometimos en el pasado, un día fueron los pecados del futuro, cuando todavía no los habíamos cometido. Si Él solo perdonara los pecados de hoy, mañana no seríamos salvos.

Un ejemplo de muerte física como disciplina drástica por cometer un pecado considerado grave o intolerable, es el que está registrado en:

1 Corintios 11: 27-34.

27 De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.

28 Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.

29 Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.

30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.

31 Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados;

32 mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.

33 Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros.

34 Si alguno tuviere hambre, coma en su casa, para que no os reunáis para juicio.

La Santa Cena —la Última Cena, la Cena del Señor; u otros nombres con los que se conoce— había sido instituida por Jesús en memoria de Su muerte: “Haced esto en memoria de mí” (Lc. 22:19c; Mt. 26: 26-28). Quienes la celebramos y participamos de ella, anunciamos al mundo la muerte de Jesús “hasta que él venga” (1 Co. 11: 26).

En la iglesia de los corintios, muchos no supieron discernir la solemnidad de este evento ni la seriedad con la que se debía proceder para participar en esta Santa Celebración, y profanaban este acto mediante una conducta irreverente y mundana. Trataban la Cena del Señor como una comida cotidiana o corriente; no comían en sus casas, sino que esperaban el momento de congregarse para venir a mitigar el hambre usando los elementos de la Cena, el pan y el vino (11: 20-22). No tomaban en cuenta el propósito por la que la Cena había sido instituida ni a la Persona que la había instituido. El apóstol Pablo les reprendió: “Esto no es comer la cena del Señor” (v. 20).

Pero esta no era la única falta que los corintios cometían. Entre ellos había divisiones, y no las confesaban; tampoco se arrepentían a la hora de acercarse a participar de la Cena (v. 18). Pablo les advirtió que actuando así solo se congregaban para lo peor, para recibir castigo [juicio] (vs. 17, 34).

Sumada a la reprensión y a la advertencia de Pablo, está lo que él también dice en el verso 30: “Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.” Estas eran —y son— las consecuencias de haber tomado la Cena indignamente.” Unos habían enfermado y debilitado físicamente, y otros habían muerto.

En la Biblia, la palabra que frecuentemente se usa para referirse a la muerte del cristiano es dormir. Jesús la empleó cuando Lázaro murió:

11 Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.

12 Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará.

13 Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.

14 Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto. (Lc. 11:11-14)

En la iglesia de Corinto muchos de sus miembros murieron antes de tiempo por tomar la Cena del Señor indignamente, por profanar las cosas sagradas de Dios, esto es, por cometer un pecado de muerte. Esta debe ser una solemne advertencia para los que quedamos vivos, para que rindamos la debida reverencia a los asuntos divinos.

Entonces, hay pecadores que mueren antes de tiempo por hacer mucho el mal. Pero también hay cristianos que mueren antes de tiempo por hacer las cosas mal o por no hacer las cosas buenas que deben hacer.

“El temor de Jehová aumentará los días; Mas los años de los impíos serán acortados (Pr. 10:27).

Ejemplos de hombres malos que murieron antes de tiempo.

  1. Los hijos del profeta Elí.

1 Samuel 2: 12-25, 29, 34; 4:11.

12 Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová.

17 Era, pues, muy grande delante de Jehová el pecado de los jóvenes; porque los hombres menospreciaban las ofrendas de Jehová.

22 Pero Elí era muy viejo; y oía de todo lo que sus hijos hacían con todo Israel, y cómo dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión.

23 Y les dijo: ¿Por qué hacéis cosas semejantes? Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros malos procederes.

24 No, hijos míos, porque no es buena fama la que yo oigo; pues hacéis pecar al pueblo de Jehová.

25 Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán; mas si alguno pecare contra Jehová, ¿quién rogará por él? (Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida. Juan 5:16b) Pero ellos no oyeron la voz de su padre, porque Jehová había resuelto hacerlos morir.

29 ¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis ofrendas, que yo mandé ofrecer en el tabernáculo; y has honrado a tus hijos más que a mí, engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel?

34 Y te será por señal esto que acontecerá a tus dos hijos, Ofni y Finees: ambos morirán en un día.

11 Y el arca de Dios fue tomada, y muertos los dos hijos de Elí, Ofni y Finees.

De acuerdo a los versículos 17 y 29, los hijos de Elí profanaban y menospreciaban los sacrificios y las ofrendas que el pueblo le ofrecía a Dios. El verso 22 menciona como fornicaban con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo; y como inducían —por medio del ejemplo— a la gente a hacer lo mismo (v. 24).  Esto desagradó tanto a Dios, que Él les quitó la vida. La maldad de ambos los llevó a que murieran antes de tiempo.

  1. Saúl.

(1 Crónicas 10: 4, 13-14)

Entonces dijo Saúl a su escudero: Saca tu espada y traspásame con ella, no sea que vengan estos incircuncisos y hagan escarnio de mí; pero su escudero no quiso, porque tenía mucho miedo. Entonces Saúl tomó la espada, y se echó sobre ella.

13 Así murió Saúl por su rebelión con que prevaricó contra Jehová, contra la palabra de Jehová, la cual no guardó, y porque consultó a una adivina,

14 y no consultó a Jehová; por esta causa lo mató, y traspasó el reino a David hijo de Isaí.

Fíjese que el verso 14 dice que Dios fue quien lo mató. Sin embargo, el verso 4 dice que Saúl se suicidó. ¿Alguna contradicción? No. ¿Cómo pues armonizamos las dos declaraciones?

A principio de su reinado, después que Saúl se había rebelado contra Dios, es decir, no había hecho las cosas según Dios las había prescrito (ver 1 S. 15: 23b- 24), y Dios lo había desechado, Dios le enviaba un demonio para atormentarlo (ver cp. 16: 14). Tal parece que después de Dios decidir que Saúl no era útil para nada, Dios le envió el mismo espíritu (demonio) para que éste sembrara en la mente de Saúl pensamientos suicidas, y así quitarlo de en medio, irónicamente, usando (Saúl) sus propios métodos, sus propias manos y su espada.

Fue por un espíritu malo que Saúl trató de matar a David (1 S. 18: 10-11; 19: 9- 10). Si fue por este espíritu que Saúl trató de matar a David, ¿no podía Dios usar el mismo método para matar a Saúl, haciendo que, en vez que esta vez tratara de matar a David, se matara a sí mismo?

Saúl murió antes de tiempo por haberse rebelado contra Dios, por no hacer las cosas de acuerdo a como Dios se las había dicho.

Ejemplos de hombres buenos que murieron antes de tiempo.

  1. Moisés y Aarón.

Números 20: 7-13, 22-29.

Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias.

Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como él le mandó.

10 Y reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y les dijo: ¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?

11 Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias.

12 Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado.

13 Estas son las aguas de la rencilla, por las cuales contendieron los hijos de Israel con Jehová, y él se santificó en ellos.

22 Y partiendo de Cades los hijos de Israel, toda aquella congregación, vinieron al monte de Hor.

23 Y Jehová habló a Moisés y a Aarón en el monte de Hor, en la frontera de la tierra de Edom, diciendo:

24 Aarón será reunido a su pueblo (puede referirse tanto al sepulcro como al lugar de descanso o paraíso), pues no entrará en la tierra (pues Dios le quitará la vida) que yo di a los hijos de Israel, por cuanto fuisteis rebeldes a mi mandamiento (este es el pecado que causó su deceso) en las aguas de la rencilla.

25 Toma a Aarón y a Eleazar su hijo, y hazlos subir al monte de Hor,

26 y desnuda a Aarón de sus vestiduras, y viste con ellas a Eleazar su hijo; porque Aarón será reunido a su pueblo, y allí morirá.

27 Y Moisés hizo como Jehová le mandó; y subieron al monte de Hor a la vista de toda la congregación.

28 Y Moisés desnudó a Aarón de sus vestiduras, y se las vistió a Eleazar su hijo; y Aarón murió allí en la cumbre del monte, y Moisés y Eleazar descendieron del monte.

29 Y viendo toda la congregación que Aarón había muerto, le hicieron duelo por treinta días todas las familias de Israel.

El hecho de que Dios no les permitiera ambos entrar a la tierra prometida (vs. 12) por causa de su rebelión (vs. 24), implica que si ellos hubieran obedecido a los mandamientos de Dios, sus vidas hubiesen sido prolongadas.

Deuteronomio 34.4-5.

Y le dijo Jehová: Esta es la tierra de que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré. Te he permitido verla con tus ojos, mas no pasarás allá.

Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová.

Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy.

Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor.

Nótese que el verso siete destaca que la condición física de Moisés era óptima, “sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor.” En aquellos tiempos, la edad de 120 años se consideraba como una edad muy joven. Esto claramente indica que Moisés murió antes de tiempo. Moisés cumplió en parte el propósito de Dios, pero no pudo entrar al pueblo de Dios, ni a sí mismo, a la tierra prometida, y esto era parte en el plan de Dios.

Muchos cristianos cuyos cuerpos yacen en los sepulcros y sus almas están en el cielo, no completaron a cabalidad el propósito que Dios había diseñado para sus vidas, por cuanto murieron antes de tiempo.

  1. Uza.

Números 4: 5,15.

Cuando haya de mudarse el campamento, vendrán Aarón y sus hijos y desarmarán el velo de la tienda, y cubrirán con él el arca del testimonio;

15 Y cuando acaben Aarón y sus hijos de cubrir el santuario y todos los utensilios del santuario, cuando haya de mudarse el campamento, vendrán después de ello los hijos de Coat para llevarlos; pero no tocarán cosa santa, no sea que mueran. Estas serán las cargas de los hijos de Coat en el tabernáculo de reunión.

1 Crónicas 13: 9-10.

Pero cuando llegaron a la era de Quidón, Uza extendió su mano al arca para sostenerla, porque los bueyes tropezaban.

10 Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió, porque había extendido su mano al arca; y murió allí delante de Dios.

Según los versos 5 y 15 del capítulo 4 de Números, Aarón y sus hijos cubrirían el arca a la hora de mudarla de sitio, y los hijos de Coat la cargarían con varas. El arca tenía unos anillos adheridos por los lados por donde se introducirían estas varas (Éx. 25: 10-15; 37: 1-5). La intención de introducir estas varas era para no tocar el arca mientras era trasladada de lugar, ya que el arca representaba la santa presencia de Dios en medio de Su pueblo.

De acuerdo a 1 Crónicas 13, David se propuso trasladar el arca a Jerusalén. Los versos 9 y 10 dicen que Uza tenía temor de que el arca cayera en tierra e hizo lo que no le correspondía ni tenía que hacer —tocar el arca, cargarlo con sus manos— y murió. A pesar de que su intención era buena, a Dios no le agradó por cuanto violaba las instrucciones que Él había dado anticipadamente. Dios podía haber dejado que el arca cayera en tierra o podía haber enviado un ángel para que lo sostuviera, pero no toleraría que un humano la tocara.

A Dios no le gustó el gesto de Uza. La Biblia dice que somos colaboradores de Dios (1 Co. 3:9) —sus ayudantes. Pero tal parece que hay momentos en los que a Dios no se le debe ayudar, especialmente si ya Él lo ha prescrito así.

  1. Sansón.

Jueces, capítulos 13-16.

Sansón (solecito o pequeño sol) murió antes de tiempo por usar mal los privilegios que Dios le había otorgado y por no cumplir con el llamado y el propósito de Dios.

Según el libro de Jueces, el llamado de Dios para Sansón consistía en “(…) salvar a Israel de mano de los filisteos” (13: 5). El requisito que Dios había establecido para que Sansón cumpliera con este llamado era que él tenía que ser nazareo (Jue. 13: 5). Cuando una persona hacía el voto del nazareato, lo podía mantener hasta cierto tiempo, “hasta que sean cumplidos los días de su apartamiento a Jehová” (Nm. 6: 5b). En el caso de Sansón, Dios fue quien le impuso este voto, y Sansón tenía que ser nazareo “desde su nacimiento hasta el día de su muerte” (Jue. 13: 7b).

El nazareato era un voto que consistía en consagrarse a Dios, con el propósito de rendir un servicio especial (Nm. 6: 1, 8). El nazareo — el que había hecho el voto — no podía consumir bebidas alcohólicas, ni alimentos impuros, ni tener contacto con cadáveres, y no podía cortarse el cabello (Nm. 6: 3-6; Jue. 13: 4-5).

Dios había escogido a Sansón para salvar a Su pueblo de sus enemigos cuando todavía su madre no lo había concebido (Jue. 13: 3). Y aún antes de nacer, el llamado incluía el nazareato; tampoco su madre podía consumir bebidas alcohólicas o comer cosa inmunda (Jue. 13: 4, 7, 12-14).

Tratándose de que sería un solo hombre el que comenzaría a salvar a Israel de los filisteos, Dios dotó a Sansón con una fuerza física sobrenatural. Esta fuerza se la proveía el Espíritu de Jehová (Jue. 14: 6, 19). En una ocasión, Sansón mató un león con sus manos (14: 5-6). En otra oportunidad, él mató a mil hombres con una quijada de asno (Jue. 15: 15). La Biblia registra otras veces en las que Sansón usó de esta fuerza para hacer cosas sobrenaturales.

Pero Sansón comenzó a fallar cuando empezó a usar la fuerza que Dios le había dado (esto era un don divino para cumplir un propósito) para satisfacer sus intereses personales. Podemos mencionar la manera en la que se divertía haciendo alarde de su fuerza mediante el uso de mentiras (Jueces 16: 1-15). Y cómo, por su temperamento iracundo, mató a mucha gente, quemó los campos de los filisteos y arrancó las puertas de la ciudad; cosas que no tenían que ver con el propósito para el que Dios lo había elegido y para el cual lo había llamado. Podemos también incluir la sensualidad, por falta de dominio propio, que lo llevó a tener varias mujeres impropias: la mujer de Timnat, una mujer ramera, y Dalila (14.1; 16:1, 4).

Además de usar su fuerza de manera impropia, Sansón no cumplió con el voto del nazareato e hizo todo contrario al llamado y al propósito de Dios. Antes de su matrimonio tocó a un animal muerto, y lo ocultó a sus padres (Jueces 14:8-9), hizo un  banquete de bodas de siete días, en donde se supone que haya habido bebidas alcohólicas (Jueces 14:10), reveló el secreto de su fuerza, dejándose cortar el cabello —la señal de consagración a Dios (Jueces 16:19-20).

Todo esto le acarreo muy malas consecuencias. Su fuerza se convirtió en debilidad después que Dalila le cortó el cabello. Su luz (Sansón=pequeño sol) se tornó en oscuridad., pues los filisteos sacaron sus ojos. El libertador fue tomado como esclavo, y en vez de reírse de los demás, se convirtió en objeto de burla.

Jueces 16: 22 demuestra que Sansón hizo un nuevo pacto con Dios, un acto de reconciliación (dejarse crecer el cabello era señal del voto, esto lo comprueban los versos 28 y 30; tal parece que los filisteos olvidaron o descuidaron este detalle, quizás porque Sansón había quedado ciego). La recuperación de su fuerza demuestra la renovación de votos, pero solo para entregar su vida y sellarla con la muerte.

Sansón murió antes de tiempo por jugar con la bendición de Dios, y por no cumplir con Sus mandamientos.

  1. Los cristianos de Corinto.

1 Corintios 11: 27-34.

Como ya se explicó, muchos de los miembros de la iglesia de Corinto murieron antes de tiempo por cometer el pecado de muerte de tomar la Cena del Señor indignamente. (Véase arriba para detalles.)

  1. Los hijos que no honran a sus padres.

Éxodo 20: 12

Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.

Efesios 6:1-3

1 Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.

2 Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa;

3 para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.

Deuteronomio 5.16

Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.

Proverbios 6:20-23.

20 Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre,  Y no dejes la enseñanza de tu madre;

21 Átalos siempre en tu corazón, Enlázalos a tu cuello.

22 Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán; Hablarán contigo cuando despiertes.

23 Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, Y camino de vida las reprensiones que te instruyen.

Proverbios 30: 17

El ojo que escarnece a su padre Y menosprecia la enseñanza de la madre, Los cuervos de la cañada lo saquen, Y lo devoren los hijos del águila.

Proverbios 13.1

El hijo sabio recibe el consejo del padre; Mas el burlador no escucha las reprensiones.

Deuteronomio 27.16

Maldito el que deshonrare a su padre o a su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén.

Honrar al padre y a la madre va más allá de simplemente obedecer. Estar atentos a sus necesidades —aun cuando los hijos se hayan casado o se hayan independizado— es también parte del respeto que los hijos deben rendir a sus progenitores. No causarles afrenta ni oprobio tiene que estar en esta lista. Y podríamos continuar añadiendo muchas cosas más, pero esto se convertiría en un tema aparte del que estamos tratando.

Estoy seguro que la información bíblica provista es suficiente para demostrar que un hijo desobediente, o uno que deshonra a sus padres, tiene pocas probabilidades de vivir por largo tiempo. De todas maneras, un ejemplo a citar son los hijos de Elí, de quienes ya hemos comentado arriba, los cuales desobedecieron las reprensiones del padre, y murieron antes de tiempo.

  1. El cristiano que no lleva fruto.

Juan 15:2

Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.

Una de las verdades centrales de la Biblia es que Cristo, luego de habernos salvado, nos encomendó la misión de buscar y traer otros a Él; es el motivo por el cual, en vez de llevarnos al paraíso, nos dejó en la tierra. Y no solo nos dejó aquí, sino que nos equipó con talentos y dones espirituales para que podamos llevar a cabo esta gran obra.

Entre las cosas a las que la Biblia califica como fruto está, precisamente, el traer otros a Jesús o ganar almas (Jn. 4: 36; Ro. 1: 13; 16: 5), el carácter de Cristo (esto es lo que Gálatas llama el fruto del Espíritu, Ga. 5: 22-23), la santificación (Ro. 6:22), las ofrendas (Ro. 15: 26-28), las buenas obras (Col. 1: 10; Tito 3:14), el conocimiento de Jesús (2 P. 1:8).

Fallar en hacer lo que Dios quiere que hagamos —para lo cual Él nos ha equipado— y no cumplir con sus propósitos, nos coloca en la categoría del pámpano infructífero. Y la Escritura claramente dice que un pámpano estéril Dios lo quitará (cortará), algo que en el lenguaje bíblico indica que le quitará la vida, acortará sus días. Esto, en otros términos equivalentes, significa que morirá antes de tiempo. ¿Antes de qué tiempo morirá? Antes del tiempo de vida que le correspondía vivir.

Después de haber considerado esta lista de personas que la Biblia nos presenta, que, por las cosas que hicieron, o por la conducta que tuvieron, perdieron sus vidas antes de tiempo, quiero, como nota final, citar lo que la Escritura dice en 1 Corintios 10: 11:

“Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.”

Como cristianos, las cosas buenas o malas que hagamos —y las que no hagamos— pueden ser las que Dios use para determinar la longitud de nuestras vidas. Él puede extendernos los días de existencia o acortarlos. Tengamos en cuenta lo que estamos haciendo para Dios y para los demás, y de la manera en la lo estamos haciendo. No sea que en vez de Él decirnos: “Bien, buen siervo y fiel.” Más bien nos diga: “Siervo malo y negligente.” Y entonces se cumpla lo que dice Jeremías: “Maldito el que hiciere indolentemente la obra de Jehová” (48:10a). Y esta maldición puede ser muerte física, morir antes de tiempo.

(Todas las citas han sido tomadas de la versión Reina Valera 1960; y las he transcrito en itálicas y en rojo para destacar los versos bíblicos del contenido del tema en discusión. Palabras en negritas, y subrayadas, las he añadido para dar énfasis.)

diciembre 1, 2014 - Posted by | Interpretaciones Bíblicas

1 comentario »

  1. Realmente veridico. Dios no juega con nadie ni jamas sera burlado de nadie

    Comentario por gaby de Zepeda | abril 27, 2016 | Responder


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