Equipando La Mente

Satanás Quiere Derribar Tu Fe

Satanas quiere derribar tu fe1Nuestra salvación está asegurada en Cristo, si eres un cristiano verdadero. Pero viviremos vidas cristianas miserables si no usamos la fe, como escudo, para protegernos de los dardos que el diablo nos lanzará para que, precisamente, vivamos esa clase de vida cristiana miserable. Satanás, como no puede arrancarte de las manos de Dios—tu vida está escondida con Cristo en Dios, y el maligno no te toca, Col. 3:3; 1Jn. 5:18—se conformará si logra que seas un vaso inútil en las manos de Dios. Por eso es importante defender lo que necesitamos tener para ser dinamita en las manos de Dios: nuestra fe.

La vez que los discípulos no pudieron echar fuera un demonio (Mt. 17:14-16), la razón que Jesús dio como la causa del fallido intento fue la falta de fe. (vrss.19-20). La oración y el ayuno quedaron en segundo lugar (vrs.21). Y es que no importa cuánto ores y ayunes, si no tienes la certeza de que Dios va a obrar, tus oraciones serán vanas. Si no confías en el poder de Dios, tu lucha contra Satanás será infructuosa.

Hubo una mujer sirofenicia que acudió a Jesús para que Él libertara a su hija que estaba endemoniada (Mr. 7:24-30). Jesús la trató como a una perra, como un animal que no tenía derecho de comer de los manjares de la mesa de su amo. La mujer le declaró a Jesús que lo que le sobraba de Su gracia (las migajas que caían de la mesa de Su Señor) era suficiente para liberar a su hija del poder del diablo. Esta mujer simplemente tenía suficiente fe para creer que Jesús, por poco que pudiera hacer por ella, era más que poderoso para solventar su situación.

Observa ahora lo que sucedió. Después que esa mujer DIJO esa palabra, el demonio DEJÓ a la niña LIBRE en ese mismo momento: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija, le dijo Jesús (vrs.29). “Y su hija fue sanada desde aquella hora (Mt. 15:28b). “Y cuando llegó ella a su casa, halló que el demonio había salido, y a la hija acostada en la cama” (Mr. 7:30).

Fíjese que nadie tuvo que orar por la niña, ni imponer manos; tampoco reprender el demonio. No hubo necesidad de presencia física de Jesús ni de ninguno de sus discípulos. El mero hecho de esa mujer CREER en Jesús y en Su poder, fue más que suficiente para que el demonio dejara libre a la niña. La fe actuó a larga distancia. La fe hizo que el poder de Dios llegara hasta donde la niña y la libertara.

Si Dios envió ángeles (He. 1:14) a expulsar ese demonio o si el mismo Espíritu lo expulsó (Mt. 12:28), no lo sé; la Biblia no describe cómo esto aconteció. Lo que si la Biblia dice es que: Por esta palabra (…) cuando llegó ella a su casa, halló que el demonio había salido, y a la hija acostada en la cama” (Mr. 7:29-30).

Y es que “(…) cualquiera que dijere (…), y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho (Mr. 11:23). “Y nada os será imposible” (Mt. 17.20). “Porque con el corazón se cree (…), pero con la boca se confiesa (Ro. 10:10). “Porque nada hay imposible para Dios” (Lc. 1:37). “¿Hay para Dios alguna cosa difícil?” (Gn. 18:14). “Ni hay nada que sea difícil para ti” (Jer. 32:17).

Imagínate lo que puede hacer nuestra fe, imagínate lo que podemos hacer si tenemos fe. No habrá necesidad, en ocasiones, de orar y ayunar; Dios obrará en nuestro favor por el mero hecho de que Le creemos; que aceptamos Sus promesas y Su Palabra como verdadera.

Por la fe podemos echar fuera demonios.

Es por eso que Satanás quiere derribar tu fe.

No dejes de creerle al Dios en el que ya crees. “El justo por la fe vivirá.” Satanás anhela fervientemente tu fe; no para poseerla (el ya cree y tiembla, Stg. 2:19b), pero para derribarla. Esto fue lo que él quiso de Pedro, pero Jesús había orado anticipadamente por su discípulo, para que su fe no faltara. Y por eso Pedro regresó al rebaño, y pudo ser un testigo eficiente en el Señor (Lc. 22:31-32; Hch. 2:41; 4:4).

(Este es un extracto de mi libro digital La Guerra Espiritual. Un Conflicto Invisible, Pero Real; capítulo 6, Nuestra Batalla Es Para Defender Nuestra Fe)

junio 26, 2013 Posted by | Fe, La Guerra Espiritual | 2 comentarios

La Guerra Espiritual

Cuando ya pensaba publicar mi próxima entrada, recibí la grata sorpresa de que mi libro —La Guerra Espiritual. Un Conflicto Invisible, Pero Real— había sido publicado en Apple iTunes. Y, a modo de celebración, en vez de publicar un comentario inédito, he decidido compartir un extracto de una de sus páginas.

Lo siguiente, es una porción del segmento titulado: Satanás es una mala persona, del capitulo cuatro, Nuestro Enemigo.

SATANÁS ES UNA MALA PERSONA

Es Mentiroso, Jn.8:44.

Es Engañador, Ap. 12:9; 2 Co. 11:3.

Es Ladrón, Jn. 10:10.

Es Destructor, Jn.10:10.

Es Acusador, Ap. 12:10.

Es Homicida, Jn. 8:44.

O sea, que Satanás primero te miente, luego te engaña, después te roba, luego te destruye, entonces te acusa, y, finalmente te mata.

Este cuadro lo podemos apreciar en el huerto del Edén (Gn. 3:22).

1. Satanás primero le mintió a la mujer: “No moriréis” (vrs.4).

2. Luego la engañó: “(…) sino que sabe Dios que el día que comáis de él (el árbol), serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (vrs.5).

3. Después les robó (la inocencia): “Entonces fueron abiertos los ojos de ambos (…)” (vrs.7).

4. Luego los destruyó: (La explicación de este punto es un poco amplia, tuve que omitirla. Solo puse la primera descripción, la a)

a) Destruyó la imagen de Dios creada en ellos (1:27): “(…) y conocieron que estaban desnudos (…)” (vrs.7).

b) hasta la g) omitidos

5. Entonces los acusó: “Y él (Adán) respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí” (vrs.10).

6. Y, finalmente, los mató: “ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre” (vrs.22). (Por supuesto que Dios fue quien ejecutó juicio; pero esto a consecuencia de la desobediencia que Satanás había logrado de ellos.)

a) Los mató espiritualmente: “Porque la paga del pecado es muerte (…)” (Ro. 6:23).

b) Los mató físicamente:

Dios había advertido: “Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Gn. 2:17).

Luego, Dios emite la sentencia: “(…) polvo eres, y al polvo volverás” (3:19).

c) Y los mataría por segunda vez—Muerte Segunda (Ap. 20.14). Experimentarían la eterna separación de Dios, a menos que se arrepintieran y aceptaran la provisión divina para su restauración (Gn. 3:15).

Bueno, ¡ojalá! y te haya gustado, pero sobre todo que haya EQUIPADO TU MENTE, ya que este es el propósito de este blog.

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mayo 2, 2012 Posted by | La Guerra Espiritual | 2 comentarios