Equipando La Mente

¿Qué importancia tiene el amor de Dios en tu vida?

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¿Qué importancia tiene el amor de Dios en tu vida? ¿Qué lugar ocupa en la lista de tus prioridades? ¿Es el amor de Dios importante en tu vida? ¿O es el amor de Dios “lo más importante” en tu vida?

Si el amor de Dios califica como importante en la lista de tus prioridades, será como cualquiera de las demás cosas que son importantes para ti, y lo tratarás de la misma manera que tratas las demás cosas. Un día estará en el número uno de la lista, pero otras veces ocupará el último lugar; dependiendo del motivo de tus intereses, tu estado de ánimo, y tus conveniencias.

En cambio, si el amor de Dios es lo más importante en tu vida, será la razón de tu vivir. Afectará tu estilo de vida y la inclinará hacia los propósitos santos de un Dios santo. Y ocupará el número uno en la lista de tus prioridades, a lo cual dedicarás la máxima calidad de tus fuerzas, de tu tiempo, de tu pasión, y de todos tus recursos, en una entrega total.

Si este no es tu caso, te extiendo una invitación al arrepentimiento, ya que el amor de Dios no puede ser delegado a un lugar inferior que el primer lugar. La Escritura dice: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente (…)” (Lc.10:27; Mt. 22:37). Ciertamente que no existe nadie que ame a Dios a la altura de estas exigencias; de ser así, ningún cristiano verdadero le fallaría jamás a Dios, y bien sabemos  que esto no ocurre. Empero, sí podemos extender nuestras fuerzas y capacidades para tratar de agradarle a Él.

Dios mira tu esfuerzo si va acompañado de acción. Tu respuesta al amor de Dios no puede ser pasiva, sino activa. Y todas tus acciones para corresponder a Dios deben de estar motivadas por un sincero y devoto deseo de agradarle a Él.

El amor de Dios debe estar sentado en el trono de nuestro corazón. De no ser así, debemos arrepentirnos y pedir perdón a Dios por no haberle dado el lugar que le corresponde, y que Él se merece.

(Este es un extracto de mi libro digital El Incomparable Amor de Dios, del segmento Un Llamado a la Reflexión. Arrepentimiento.)

septiembre 5, 2013 Posted by | Misceláneas | 2 comentarios

La Oración No Cambia Las Cosas

La Oración

El concepto de que la oración cambia las cosas, es la manera de pensar de muchos cristianos. Quienes se han formado semejante idea, aún no han comprendido el propósito de la oración a cabalidad. Dios es quien cambia las cosas. La oración, sencillamente, es un medio del que disponemos para suplicar la intervención divina y “negociar con Dios”, hasta convencerlo (como hizo Abraham, Gn 18. 22-33), para que Él cambie las circunstancias a nuestro favor, y supla nuestras necesidades. A través de la oración, podemos, además, conseguir que Dios nos conceda las peticiones de nuestro corazón.

Aparte de eso, lo único que la oración puede cambiar es nuestro carácter. Nos puede enseñar a ser pacientes, ya que tenemos que esperar por la respuesta divina. Nos hará sumisos, por cuanto tenemos que sujetarnos a Dios, y, al fin y al cabo, aceptar Su voluntad, la cual es la decisión final. Nos ayudará a ser compasivos, ya que, al interceder por los demás, aprenderemos a identificarnos con sus sufrimientos. Y un montón de cosas más.

Por otro lado, tampoco podemos esperar que sea Dios quien cambie todo lo que queremos o necesitamos. Hay muchas cosas que, quienes tienen que cambiarlas, somos nosotros. Y para esto, no tenemos que orar a Dios, ni pedirle que las cambie, ni siquiera que nos ayude a cambiarlas, sino obedecer, actuar y hacer.

Muchas de las cosas que Dios nos exige dejar o cambiar, están precedidas por mandamientos como: “dejad…” (Is 1.16; Col 3.8), “haced…” (Fil 2.14; Col 3.5; Mt 7.12), “no os hagáis…” (He 6.12; Mt 6.19; 1Co 7.23), “apartaos…” (Is 52.11; Ez 18.30; 2Co6.17), “huid…” (1Co 6.18; 10.14), etcétera. Por ejemplo, para dejar de “hacer lo malo” simplemente se nos ordena a “aprended a hacer el bien” (Is 1.16-17; ver Pr 9.6). Otros mandamientos comienzan con la bendición que Dios nos ofrece, y terminan con lo que Dios nos exige. Podemos citar Deuteronomio 28.13, que comienza diciendo: “Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo”, y concluye con la condición que Dios nos exige para que esto se cumpla: si obedeciereis los mandamientos de Jehová tu Dios (…)”. Y para cumplir con estos mandamientos no se necesita de la oración, sino de un poco de dominio propio —algo que también ya Dios nos ha dado (2Ti 1.7).

La Escritura también dice (acerca de cumplir Sus mandamientos), que “sus mandamientos no son gravosos” (1 Juan 5.3). Además, la Biblia claramente dice que Dios “no carga, pues, él al hombre más de lo justo” (Job 34.23). Por lo tanto, el Señor nos da mandamientos, pero también nos equipa con los recursos para obedecerlos. En muchas ocasiones es el dominio propio: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio (2Ti 1.7). En otras, puede ser una salida: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Co 10.13).

Ahora bien, hay cosas que no están a nuestro alcance cambiar, y sólo Dios es quien puede hacerlo. Por ejemplo, la conversión de una persona a Cristo, la sanidad de alguna enfermedad incurable, y otras cosas en las que un milagro es indispensable.

De modo que, tenemos que evaluar cómo oramos y por lo que oramos, pues, en ocasiones será Dios quien tendrá que intervenir, pero en otras, nos corresponderá a nosotros hacer los ajustes necesarios para lograr hacer cambiar algunas cosas.

La oración seguirá siendo un recurso provisto por Dios, bien sea para ayudarnos a cambiar algunas cosas, especialmente de nuestro carácter, o para suplicarle a Él, hasta conseguirlo, para que Él cambie lo que nosotros no podemos cambiar.

agosto 19, 2013 Posted by | Misceláneas | Deja un comentario

El Incomparable Amor de Dios

Nuevo Libro

Descubre once cualidades que hacen que el amor de Dios sea sin igual. Todas se encuentran entretejidas en el versículo dieciséis del capítulo tres del Evangelio según San Juan. Comprender cuán profundo e inmenso es Su amor nos acercará más a Él, y nos inspirará a compartirlo con los demás.

Este es mi nuevo libro. Está disponible en Amazon, Apple iTunes, Barnes & Noble y Kobo. Adquiérelo; mis publicaciones están repletas de enseñanzas muy profundas derivadas de la Santa y Bendita Palabra de Dios.

julio 14, 2012 Posted by | Misceláneas | Deja un comentario

El Y2K, ¿lo recuerdas?

El mundo estaba aterrorizado ante la amenaza de que las computadoras dejarían de funcionar, y muchos temían que este sería el final del mundo.

Pues bien, ya han pasado 12 años, y es ahora cuando las computadoras trabajan mejor que nunca. El mundo no se acabó, y la tierra sigue girando dentro de su órbita y alrededor del sol. Y, si estás leyendo este artículo, todavía estás parado sobre la faz de esta tierra que gira y que te mantiene adherido a su faz por medio de lo que la ciencia llama ‘la gravedad.’

El mundo no se acabará cuando los hombres lo anuncien, sino cuando su Creador así lo determine. Pero hay otro mundo que puede llegar a su fin en cualquier momento: tu mundo, mi mundo, nuestro mundo; es decir, nuestra existencia. Y para esto, no hay un Y2K o un día señalado; puede ocurrir en cualquier momento.

Entonces, antes de que “tu computadora central” (el cerebro), en donde radica “el procesador” más rápido e inteligente del mundo (la mente), se apague para siempre, y “su fuente de energía” (el corazón) deje de funcionar, es mejor que “actualices tu cuenta (tu vida o estilo de vida) con “el Proveedor de servicio” (Dios el Creador), para cuando esto suceda, Él pueda echar a andar el ‘back up’ (la vida eterna), y así, aun después de tú haber “dejado de funcionar (existir) en este planeta, puedas continuar haciéndolo en la eternidad, en el cielo; en la otra vida.

Arrepiéntete de tus pecados, acepta a Cristo como tu Dueño y Salvador, y ríndele tu vida a Él, y vivirás para siempre.

mayo 21, 2012 Posted by | Misceláneas | 3 comentarios

Mujer Virtuosa ~ ¡Feliz Día De Las Madres!

Mujer Virtuosa

El próximo Domingo 13, del mes en curso, se celebrará el día de las madres aquí, en los Estados Unidos. Aunque estamos a una semana de distancia, he querido obsequiar a todas las madres que leen este blog, durante esta semana, con esta reflexión bíblica basada en lo que dice el libro de Proverbios 31. 10-31. El siguiente es mi comentario acerca del susodicho pasaje bíblico.

Proverbios 31:10-31

Reina-Valera (RVR1960)

Elogio de la mujer virtuosa

10 Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?

     Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.

Este verso manifiesta su valor como ser humano, esposa y madre.

11 El corazón de su marido está en ella confiado,

     Y no carecerá de ganancias.

12 Le da ella bien y no mal

     Todos los días de su vida.

Es prudente y moderada; sabe ahorrar.

13 Busca lana y lino,

     Y con voluntad trabaja con sus manos.

Usa sus habilidades y destrezas para ahorrar.

14 Es como nave de mercader;

     Trae su pan de lejos.

No compra o gasta en lo primero que ve, sabe comparar precios.

15 Se levanta aun de noche

     Y da comida a su familia

     Y ración a sus criadas.

Es abnegada; cualidad que muchas madres no tienen no obstante amar a sus hijos y a sus esposos. Tienen amor para sus seres queridos, pero limitan el alcance del amor. (El espacio no da para abundar sobre esta virtud del amor.)

16 Considera la heredad, y la compra,

     Y planta viña del fruto de sus manos.

Sabe invertir su dinero y sus recursos.

17 Ciñe de fuerza sus lomos,

     Y esfuerza sus brazos.

Es constante, perseverante y esperanzada.

18 Ve que van bien sus negocios;

     Su lámpara no se apaga de noche.

Es vigilante; no se descuida por el hecho de que las cosas vayan bien.

19 Aplica su mano al huso,

     Y sus manos a la rueca.

No es perezosa; es muy trabajadora.

20 Alarga su mano al pobre,

     Y extiende sus manos al menesteroso.

Es generosa.

21 No tiene temor de la nieve por su familia,

     Porque toda su familia está vestida de ropas dobles.

Es precavida, sabe prevenir.

22 Ella se hace tapices;

     De lino fino y púrpura es su vestido.

Cuida de su apariencia externa; se ocupa de tener una buena presencia.

23 Su marido es conocido en las puertas,

     Cuando se sienta con los ancianos de la tierra.

Su marido es famoso por causa de la distinción, la gracia y la labor de ella.

24 Hace telas, y vende,

     Y da cintas al mercader.

Es emprendedora.

25 Fuerza y honor son su vestidura;

     Y se ríe de lo por venir.

Es segura de sí misma. Su diligencia es la base de su confianza.

26 Abre su boca con sabiduría,

     Y la ley de clemencia está en su lengua.

Es prudente al hablar; sabe cómo y cuando hacerlo.

Es misericordiosa.

27 Considera los caminos de su casa,

     Y no come el pan de balde.

Cosecha lo que siembra.

28 Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada;

     Y su marido también la alaba:

Se ha ganado la admiración de los suyos.

29 Muchas mujeres hicieron el bien;

     Mas tú sobrepasas a todas.

No es una mujer común, se destaca de entre las demás.

30 Engañosa es la gracia, y vana la hermosura;

     La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.

Su belleza no es la exterior; no se basa en su hermosura física, sino en el temor de Dios.

Es la belleza interior —la espiritual— lo que hace que ella sea así de bella en todo.

31 Dadle del fruto de sus manos,

     Y alábenla en las puertas sus hechos.

Aun en esta vida presente recibirá recompensa.

¡FELIZ DÍA DE LAS MADRES!

mayo 7, 2012 Posted by | Misceláneas | 4 comentarios